martes, 14 de febrero de 2012

LA PELÍCULA: PODER Y TRAICIÓN


Si George Clooney ha ido ganando adeptos últimamente, es por que ha demostrado que quiere ser algo más que un tío "sexy" y se ha ido involucrando en varias películas de corte sociopolítico y que suelen ser bastantes inteligentes en su desarrollo. A mi personalmente no me hacían falta películas de ese tipo, pues ya me había "capturado" con su personaje en "From dusk till dawn", pero bueno, siempre es bueno que desde Hollywood lleguen críticas al sistema de la política norteamericana. Tampoco esperen un aluvión de críticas, por que tampoco se trata de eso y ni falta que le hace.







"The ides of march" o "Poder y traición", como se ha estrenado en México, pasó por los Globos de Oro con cuatro nominaciones, incluida mejor película y en los Oscar, tan sólo cuenta con una nominación y es para "mejor guión adaptado". Otra vez, me tengo que posicionar del lado de los Oscar, pues si bien la película de Clooney es ágil e inteligente, cuando se acaba, se queda en poco. Acostumbrados a ver películas que duran 2 horas, "Poder y traición" dura algo más de hora y media y tal vez le hacía falta un final mejor. Me suelen gustar los finales abiertos, pero que lo sean tanto que resulta que no te dicen nada y te quedas con la sensación de que todo lo visto anteriormente no te ha llevado a nada en "concreto", pues le quita algo de "valor" a la película en su "totalidad". Lo mejor de "Poder y traición" son sus actuaciones y volvemos a encontrarnos al "chico de moda", Ryan Gosling en el papel principal, junto con dos de los mejores actores en los últimos años (pero feos) Philip Seymour Hoffman y Paul Giamatti. También esta Marisa Tomei (con los años ya encima) y una joven Evan Rachel Wood. El problema de "Poder y Traión", es que viniendo con el "sello" de George Clooney, uno se esperaba algo más "incisivo" y "mordiente" y resulta que es más políticamente correcta de lo esperado. Todo se basa en el proceso interno de campaña política en la contienda de unas primarias por el partido demócrata. Algo que se puede extrapolar a unas elecciones generales o presidenciales. Todo el que tenga un cierto interés en la política, sabe que los partidos políticos tienen sus entresijos para ganar votos o adeptos a su causa y que muchas veces, la forma de hacerlo es a través del "poder". Yo te ofrezco más "poder", si tu me ayudas a conseguir a mi más "poder" aún. Nada nuevo en la política (mundial) y mucho menos que todo ese derroche de "poder" siempre surja una "traición" y claro está, siempre están los personajes que son "leales" a la causa y aquellos que son capaz de todo por alcanzar el "poder", ya sea a través de la "traición" o por que han sufrido de ella. No cuento nada de la película que uno no se hayan ya imaginado, inclusive con el título en "español". Tal vez, por eso la película de Clooney se queda en "poco", pues aunque si mantiene el interés del espectador, hay pocos "giros" en la trama y todo resulta bastante predecible. Creas una empatía con el personaje principal, que después se diluye en el final sin darte al menos una conclusión, aunque no sea la que esperas. Seguramente, el personaje si concluye en su objetivo, pero la película no lo hace con el espectador.



Entre el entramado de "campañas" de ambos candidatos, está el personaje de Clooney (uno de los candidatos), que aprovecha, para en un par de escenas de "mitin" y "debates", hacer una crítica a la política que ha llevado USA en los últimos tiempos, sobre todo en las relaciones internacionales. Habla de Iraq y Arabia Saudí y en alguna que otra oportunidad habla de anteponer el desarrollo de los USA como nación, más vinculado a los avances tecnológicos que a la guerra. Alguna crítica también a la "hipocresía" del país "laico", pero que si no eres creyente en la Bilbia eres un "condenado". Es lo más que se le puede sacar de crítica política a una película que se presentaba como más "arriesgada". No arriesga, aunque si indaga más que por ejemplo "J. Edgar". Resulta más "fresca" en su "desarrollo" que la película de Clint Eastwood, pero ambas me resultaron bastante inocuas. En días como los que está viviendo el mundo global, además de que el cine es entretenimiento, siempre ha sido un buen vehículo para poder llevar a un gran número de población, algo de crítica. Siempre es un peligro el uso de los medios de comunicación, para hacer "propaganda", pero creo que más peligroso es conformarnos a que esos mismos medios tan sólo estén para alimentar la estupidez. En la televisión norteamericana, no nos cansamos de ver a mujeres semidesnudas, series con chistes de gran doble sentido y sobre todo, programas de "policías", persecuciones y sangre y después se escandalizan por un gesto obsceno de Mia en la Super Bowl. Si en "J.Edgar" eché de menos que abordara la persecución del FBI al sector de la industria del espectáculo (antiguos compañeros de profesión), en "Poder y traición" eché de menos que no se llegue a juzgar del todo la "traición" y sólo nos quedamos con el "poder". Ambas películas, parecen decirnos que todo vale para conseguir lo que quieres y que si sabes como hacerlo, no hay moral ni buen hacer que valga en este mundo. La crítica de Clooney tan sólo se centra en unas determinadas políticas, pero no parece querer emitir juicio sobre la "traición" que te lleva al "poder". Tal vez sea por que él también ha "traicionado" para llegar a dónde ha llegado... o tal vez sea que la crítica en el país de la libre expresión esté cada vez más subyugada. Es peor sacar a pasear el "fuck finger", que ver todos los días en las noticias como se muere la gente en guerras patrocinadas por el propio país. "Poder y traición" pretende "meter el dedo en la llaga" y eso no está mal, pero me da la impresión de que el "dedo" de George Clooney quedará "censurado" en la memoria colectiva (por no arriesgar más), al igual que el "dedo" de Mia en el Super Bowl. 

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