lunes, 6 de agosto de 2012

EL FIN DEL BOULEVARD DE LOS SUEÑOS ROTOS


Precisamente ayer regresaba de mis "mini" vacaciones y ya tenía pensado volver hoy a La Taberna y no esperaba tener que hacerlo con una noticia como la que ayer embargó a México y a gran parte del mundo. Mientras que de regreso de un par de días en Zihuatanejo, yo personalmente recordaba los 50 años de la muerte de una diva como Marilyn Monroe, me enteraba de que el destino quiso también que un 5 agosto partiera otra de las grandes, esta vez de la música latina, sobretodo mexicana. A lo mejor muchos se preguntan ¿que hago yo en México? y aunque la respuesta es más que obvia (para los que me conocen y saben que estoy casado con una mexicana), a veces pienso que hay cosas que están predestinadas y mucho antes de conocer a mi chica, México tenía para mi un atractivo muy especial, más que nada por su música y sus rancheras. Chavela Vargas era una de esas cantantes (más bien intérpretes) que con sus canciones hacía que me sintiera atraído por la cultura mexicana. No ha sido tan sólo Chavela, también lo fue en su momento Rocío Dúrcal y Juan Gabriel (que conocía a través de mi madre). Las rancheras (y la música mexicana) siempre me gustó, por eso después me interesé de voces (siempre femeninas) como la de Lola Beltrán o Aida Cuevas, pasando por Lucha Villa. No tan sólo ha sido la música ranchera, también hay otros grupos de música más moderna y de rock de México, pero eso sería otro tema para traer a La Taberna. Lo que quiero decir con todo esto, es que la muerte de Chavela Vargas me ha pillado en México y tal vez el sentimiento de tristeza y melancolía se vea agrandado por 9 meses de estancia en un país que cada día más se va ganado algo más de mi corazón.




Seguramente a Chavela le pasó lo mismo, una costarricense que llegó a México para quedarse y para ser más mexicana que muchos mexicanos. La labor y difusión de la cultura mexicana que ha realizado Chavela Vargas es casi insustituible, por eso hoy México "llora" la muerte de una parte de su propia cultura. Creo que conocí a Chavela Vargas por Almodóvar, por sus películas. La versión de Luz Casal de una de sus canciones en "Tacones Lejanos", me hizo acercarme más a la figura de "La dama del poncho rojo". Ya sabía de ella, pero no era aún un referente. Creo que el referente terminó de construirlo en mí Joaquin Sabina (otro que es madrileño sin ser de Madrid). Chavela Vargas compartía muchas cosas con Sabina y por eso se admiraban tanto. Los dos han vivido como hijos adoptivos de un lugar en el que no nacieron y ambos han puesto el nombre de estas dos regiones muy en alto. Que se puede decir que ambos son amantes de la vida nocturna y digamos que de los licores embriagadores y si ya le prestamos atención a sus canciones, ambos también compartían la melancolía y la tristeza de una forma muy especial. Como dice Sabina en su canción: "Las amarguras no son amargas, cuando las canta Chavela Vargas..." y "Quien supiera reír, como llora Chavela".



Creo que hoy (a las 5:30 Chavela estará en Garibaldi) no es día de dejar que la tristeza nos domine. Si es para estar triste, pero debe de ser una tristeza bien entendida, una melancolía que pueda dejar un buen sabor de boca. No dudo que hoy todos los Mariachis de México le cantaran al gran icono de la música mexicana. Sobretodo en un país como México, que la muerte se ve desde una forma muy distinta, dónde los muertos son venerados todos los 2 de Noviembre, en dónde no hay lugar que no haya un "catrín" o una "catrina" (calaveras). Muchas de esas "catrinas" hoy están vestidas a lo Frida Kahlo, de seguro que no tardaremos en verlas (las catrinas) a lo Chavela Vargas, con su poncho rojo y tal vez con su "caballito" de tequila. De seguro que ahora estará brindando por todo lo que nos ha dado a través de su voz y sus canciones, yo por mi parte hoy sacaré el tequila para brindar por Chavela Vargas mientras que escucho sus canciones que ya quedarán por siempre en La Taberna de San Kukas. ¡Por "La Chamana"!... que en paz descanse.

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