jueves, 13 de septiembre de 2012

"LUCES ROJAS" QUE NO "DESLUMBRAN"


El domingo me acerqué al cine, ya que hacía varias semanas que no lo hacía. La verdad que era más por las ganas de meterme en una sala de cine que de ver una película en específico. Es más, mi opción inicial era "Triste canción de amor" (Take this waltz) y eso que tampoco tiene buenas críticas. Fue mi chica la que me hizo fijarme en "Luces Rojas" ("Poderes Ocultos" en México) y cuando recordé que era la nueva película de Rodrigo Cortés (después de "Enterrado"), con Sigourney Weaver y Robert de Niro y que además que el trailer me había llamado la atención, pues no encontré opción mejor para ver una película en el cine. Claro está, que después de verla, pues me quedé un tanto desilusionado.





Rodrigo Cortés se ha adherido claramente a esa nueva "ola" de cine de tipo Shyamalan y Christopher Nolan. Yo esperaba otra cosa y eso que la película empieza bastante bien y con gancho, pero pasada la mitad de película se cae totalmente y nos encontramos con otro engaño más. "Luces Rojas" se acerca al "peor" Shyamalan en el sentido que deja un detalle inesperado (pero vacio) para el final y descolocar totalmente al espectador, sin necesidad de una conclusión lógica (al menos creíble) que termine de añadir más que restar al resto de la película. Por otra parte, se acerca peligrosamente a Nolan, en el sentido de ambientar su historia y personajes en ilusionistas y poseedores de fuerzas paranormales y en el hecho de hasta el último momento distraerte con detalles que parecen tener importancia, para dejarlas después sin ningún valor narrativo y argumental y entonces "metértela doblada" con la sorpresa final. El problema, es que siempre que tratan de "metértela doblada" resulta incómodo para el que recibe.




Sí se puede decir que al menos es correcto en su dirección y montaje, además que las actuaciones funcionan debidamente. Bueno, es verdad que Robert de Niro se limita a ser Robert de Niro (que suficiente es) y que para lastima de muchos (y más viendo que la película decae) Sigourney Weaver no sale más de lo que debiera. Sin embargo, por otra parte, Cillian Murphy es el capaz de mantener por sí solo la película. "Luces Rojas" se desenvuelve en un joven físico (Murphy) ayudante de una parapsicóloga (Weaver) que se dedica a estudiar y desmentir todos los sucesos de fenómenos paranormales y sus farsantes. Hasta ahí todo correcto, incluso mientras en un principio aparece el personaje de Robert de Niro, un invidente con poderes sobrenaturales. El personaje que más interés crea en la película, es el de Sigourney Weaver, pues es una mujer que perdió toda su fe (se vuelve una esceptica) una vez que su hijo de 4 años entra en estado de coma y al que mantiene conectado a unas máquinas. Su empeño de desacreditar a los farsantes paranormales, es precisamente poder encontrar a alguien que le demuestre lo contrario y saber que sí puede haber algo más allá de la muerte y así desconectar a su hijo y dejarle marchar (muy Shyalaman con "El protegido"). Eso mantiene el interés del espectador y más cuando se descubre una rivalidad anterior con el invidente prestidigitador (Robert de Niro), que al mismo tiempo está bajo sospecha de haber causado "mentalmente" la muerte de uno de sus mayores detractores, como el que dobla una cuchara (como Uri Geller, que vive en el colectivo de la memoria española). Pero es cuando el personaje de Sigourney Weaver es apartado totalmente que la película decae. Traslada el interés argumental de demostrar cómo se puede descubrir un fraude, a un suspense de tintes paranormales en dónde se suceden cosas muy difíciles de demostrar. Se centra entonces en la lucha entre el joven ayudante (que vive con rencor hacía los prestidigitadores) y el "poderoso" invidente, aún cuando ha sido advertido de no meterse con su "poder". Todo este suspense llega a poder atraparte en la butaca, pero es el final lo que hace que finalmente te despegues de ella y de mala manera, de forma que cuando decides levantarte parece que has estado pegado a ella por culpa de un asqueroso chicle (que tiene mucho sabor al principio, pero que finalmente se queda insípido dando vueltas entre los dientes de tu boca). Es tan "pequeño" el chicle que casi no da ni para hacer una "pompa".



El final te conduce a lo que desde un principio sabes que llegará. Y no por ser predecible tiene que ser malo. A veces lo predecible es como el cliché (no el chicle), necesario y fundamental. Ahí es en donde falla estrepitosamente Rodrigo Cortés, que a conciencia te lleva a dónde el espectador sabe que va a ir (y quiere ir) y hasta te pone el caramelo en los labios ("cierra los ojos y abre la boca"), para después quitártelo y mostrarte que en verdad (al abrir los ojos) el caramelo no deja de ser un simple chicle, que incluso está algo duro y rancio. Si al menos el giro final tuviera fundamento, una lógica (como desarrolla durante toda la película), pero Rodrigo Cortés prefiere seguir los pasos de Nolan y Shyamalan, pensando que el espectador es tonto y que finalmente con cualquier sorpresa final, nadie se cuestionará si lo han engañado durante 2 horas. Que uno como espectador dirá: "Ahhhhh... que al final resulta que era el mismo..." y se irá a su casa tan contento. Tal vez muchos lo hagan, puede ser, yo empiezo a estar cansado de que traten de tomarme el pelo. Una película puede ser muy buena por su final que mejora lo anteriormente visto y también puede pasar que una película puede ser buena durante casi todo el tiempo de su metraje, pero que con unos cinco minutos fatídicos en el final, estropear todo lo anterior visto. Es lo que la pasa a "Luces Rojas", que durante hora y 50 minutos puede ser una buena (al menos correcta) película, pero que con sus últimos 5 minutos derrumba todo lo visto anteriormente. Cuando descubres el truco al prestidigitador, deja de tener gracia.

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