jueves, 31 de enero de 2013

SAN JUAN 2023

Ayer hablaba con uno de mis hermanos, uno de los que aún vive en Puerto Rico y trabaja en los medios informativos del país. Cuando yo empecé con La Taberna de San Kukas, él andaba escribiendo en su blog "Deportivamente". Con el tiempo (y sin disponibilidad, según él) lo ha ido dejando, a pesar de que lo animamos a que siga, pero un tal Iker Andrés le tiene absorbido el tiempo y el interés (lógico por demás) y habrá que ver que pasa con La Taberna cuando algo parecido me suceda. Bueno, sin muchos rollos, que ayer me pidió el favor de que le hiciera un hueco en La Taberna de San Kukas, sobre algo nuevo que había escrito y yo enormemente complacido de hacerlo, así que aquí os dejo un poco de "Deportivamente" en "La Taberna de San Kukas".



San Juan 2023, la apuesta económica de García Padilla


Se acabó el misterio. La apuesta económica de la nueva administración, la fórmula mágica para la recuperación fiscal, la llave maestra para la creación de empleos, se llama San Juan 2023.

En medio de la peor crisis fiscal en la historia de Puerto Rico, la solución es invertir millones de dólares en un proyecto "deportivo" que nos una como pueblo y nos permita salir del hoyo. Una locura, ¿verdad?

Para muchos, analistas, políticos, hasta economistas, puede ser, pero a mí me parece que la apuesta puede salir bien, y no sólo con un as bajo la manga, sino simplemente jugando las cartas de forma adecuada.

De entrada, parecería irresponsable y hasta temerario gastar una “purruchá” de dinero en un evento deportivo cuando el país se cae en cantos, cuando la inseguridad es la orden del día, cuando nuestro sistema de pensiones está en ruinas y cuando se pierden a diario más empleos de los que se crean. Y precisamente ese es el clavo ardiendo al que se agarra el actual gobierno.

La mera candidatura a una justa deportiva de este calibre (después de los Juegos Olímpicos ningún otro evento continental multideportivo cuenta con la repercusión mediática de unos Panamericanos) supone la necesidad de tener una infraestructura mínima y un plan de seguridad y transporte público contrastado para convencer a los delegados de los países de que la ciudad presentada es la adecuada deportiva y económicamente para albergar estos Juegos.

En términos de estructuras deportivas, la inversión debe ser mínima, con excepción de un estadio olímpico en San Juan, para el que fácilmente podría rehabilitarse el Sixto Escobar, con el significado histórico que eso tendría para la memoria de los hasta ahora únicos Juegos Panamericanos celebrados en San Juan, en 1979. El resto de instalaciones, en su mayoría, gozan de calidad suficiente para acoger las distintas disciplinas deportivas que componen este magno evento.

Lo mismo puede decirse de la estructura hotelera y su capacidad de ocupación para los miles de participantes y turistas que cada cuatro años acuden a las distintas sedes panamericanas.

Sin embargo, la estructura vial, la construcción de una villa panamericana en la zona metropolitana, así como la inversión en un mejorado sistema de transportación garantiza la creación de miles de puestos de trabajo y el movimiento de millones de dólares durante los años previos al evento. De más está decir que durante el evento también serían miles los empleos necesarios para atender con garantías la multitud de personas que llegarán a Puerto Rico si finalmente se convierte en sede.

El riesgo de que la inversión se convierta en un gasto descomunal e innecesario, y que finalmente el resultado neto suponga pérdidas para el país es un escenario a mi juicio bastante improbable en este caso. La inversión en estructura deportiva, como dije, no debe ser excesiva y en cualquier caso San Juan necesita y merece tener un estadio en condiciones que le permita en un futuro albergar otro tipo de eventos similares en diversos deportes. ¿Elefantes blancos? Se evitan a través de alianzas público privadas, garantizándole al inversor privado la administración y mantenimiento de las estructuras a cambio de cooperación económica a la hora de construir. Y el resto de estructuras nunca pueden considerarse un gasto, ya que un país sin transporte público de calidad y sin un sistema vial de garantías no puede aspirar jamás a ser considerado como una nación desarrollada. Así que el balance económico debe ser positivo.

Pero, que nadie se engañe. Esto no se trata de una apuesta por el deporte en la Isla, más allá de los beneficios que pueda traer para nuestros atletas. Aquí lo que hay es un claro intento del Gobierno de provocar un impulso económico a través de la construcción y la infraestructura en tiempos en que de otra forma sería imposible lograrlo. Aquí la sede es lo de menos, lo que importa es la marca: San Juan 2023. Y si en definitiva la sede no se obtiene, todos cruzan los dedos para que entonces la crisis haya pasado y las aguas económicas vuelvan a su cauce. Esa es la apuesta. (Javyref)

No hay comentarios:

Publicar un comentario