viernes, 5 de abril de 2013

LA PELÍCULA: 7 DÍAS EN LA HABANA


Una de las películas que vi durante el fin de semana pasado fue una para mi desconocida "7 Días en La Habana". Me la encontré navegando por el "internete" y de entre otras cosas me llamó la atención los nombres de Benicio Del Toro, Kusturica, Medem, Gaspar Noé, Daniel Brühl, Jorge Perugorría y Mirta Ibarra entre otros. Como curiosidad estaba el hecho de que Benicio dirigía y Kusturica actuaba, entre otras cosas. "7 Días en La Habana" se presenta como una película formada por 7 cortos de directores diferentes. Partiendo de esta premisa, son pocas las películas, dentro de este formato "compartido", que suelen ser del todo satisfactorias. Yo empezaré por decir que no es un pelíuclón y que realmente ninguno de los cortos presentados, resulta de una calidad "suprema", más bien hay alguno que otro "efectivo" y "entretenido", pero otros que entran dentro de un "tono" algo "ridículo", "pesado" y "sin sentido". De todas formas, en su conjunto, a mi me pareció, al menos "curiosa", que se deja ver, además que reconozco que soy un "romántico" de la "idealización" de La (vieja) Habana, desde su época revolucionaria. Así, que si eres de los que has visitado La Habana (yo aún no lo hago, por eso me gusta ver películas rodadas en Cuba), o has leído sobre ella (uno de mis escritores favoritos es Guillermo Cabrera Infante) y te gusta todo ese "sabor" habanero, su música, su aureola y un largo etc. seguramente "7 Días en La Habana" te proporcione algo más que un rato "entretenido".


Benicio Del Toro tiene el honor de "inaugurar" los "7 Días en La Habana", empezando con el Lunes y con una historia que presenta a un joven estadounidense ("El Yuma") que se encuentra en La Habana para ir a estudiar cine a la famosa Escuela de Cine de Cuba. El joven interpretado por Josh Hutcherson, se ve casi "atrapado" por el calor caribeño, la bebida, el tabaco y las mujeres cubanas. Un buen acierto, con una historia simple, pero que representa muy bien esa idea generalizada del turista que muchas veces va en busca de "la vida nocturna", pero que se presenta de una forma ágil y hasta cierto punto cómica. Benicio Del Toro, como buen caribeño, también introduce elementos como la cultura culinaria, además de presentar a través del taxista (Vladimir Cruz) la realidad de la profesión en Cuba, atascada en su propia "revolución".


Con "Jam Session" el argentino Pablo Trapero, tal vez no nos presenta el mejor corto, pero si tiene dos aspectos importantes para su funcionamiento, la música cubana, representada en un chófer de "estrellas" de cine, que por la noche se dedica a tocar la trompeta con un grupo de "jazz". El otro aliciente, para los fanáticos de Emir Kusturica, es verlo interpretándose a sí mismo como un "borrachón" más interesado en la música cubana que en recibir un premio por su trayectoria como director en un festival de cine. No es la mejor historia de todas, pero si mantiene la línea cómica de su predecesor, además de al mismo tiempo, esta vez a través del chófer, mostrarnos la otra realidad de aquellos cubanos a los que en algún momento se les ofrece la oportunidad de llevar su música fuera de las fronteras de Cuba.


Con esa misma idea, la de llevar la música más allá de los ambientes nocturnos de La Habana, nos presenta Julio Medem "La Tentación de Cecilia", una joven y negra cubana, que canta en un local y al que es asiduo, noche tras noche un empresario español de hoteles (interpretado por Daniel Brühl), que quiere sacarla de Cuba y llevársela a España. Medem tiene películas impresionantes, pero reconozco que ya desde hace tiempo le he perdido interés a su últimas películas, que rayan en querer llamar mucho la atención, por medio de la controversia de lo erótico. No defrauda en la parte erótica, mostrándonos seguramente los únicos planos de desnudos en toda la película. A su favor, es que después de pasar de lo cómico a una historia algo cursi y un pelín floja en actuaciones (lo peor que le he visto a Daniel Brühl) y con una música que (para mi gusto) empobrece lo anterior, la fuerza de este corto radica precisamente en el erotismo caribeño que si logra representar Medem. A mi hasta "sudores" me dieron, sin querer entrar en otros detalles. No es el mejor corto, ni tampoco algo que destacar de Medem, pero al menos mantiene el interés.


Interés que se pierde con "Diary of a Beginner" de Elia Suleiman, que él mismo protagoniza. No estoy de acuerdo que la crítica diga que es el mejor corto de "7 Días en La Habana", ni que sea lo único rescatable. Aunque fotográficamente tiene tal vez los mejores momentos, dignos de una exposición fotográfica y aunque tenga un humor un tanto "agudo", rompe completamente el ritmo de lo que hasta ahora veníamos viendo. Aburrido y casi sin consistencia, simplemente Suleiman se encarga de mostramos una especia de "álbum de fotos" de su viaje a La Habana (es como vas a visitar a alguien y le da por sacarte las fotos de su último viaje, que finalmente terminas aburriéndote), mientras espera reunirse con el Presidente Castro, que le hará esperar hasta el final de su discurso... digo, un humor, de ese que llaman "inteligente". Muy parecida a la percepción de que si eres palestino y haces un corto sin ningún tipo de diálogo, contigo siempre frente a la cámara y mirando hacia ella con cara de empanado, es que eres un genio y la hostia y haz realizado el mejor corto de todos. "Pues una mierda pa ti", por que resulta que con este corto, es precisamente cuando "7 Días en La Habana" empieza a volverse aburrido y sin interés alguno, aunque sea muy "bonito" fotográficamente. Lo bueno, es que es un corto entre siete y sabemos que no va a durar el resto de la película.


Lo malo, es que después viene el francés Gaspar Noé (todos recordarán "Irrversible" con Monica Bellucci) con su "Ritual", queriendo (casi como Medem) llamar la atención con la provocación y el erotismo. La diferencia con el director español, es que aunque el corto de Medem puede resultar un poco cursi y mal actuado, al menos tiene una historia que contar. Gaspar Noé se olvida de la historia, simplemente para mostrarnos una especie de "exorcismo sexual", dónde después de un inicio al son del reggaeton, en dónde dos chicas adolescentes bailan y hasta se besan, mostrando su lesbianismo, los padres de una de ellas, al descubrirlas, deciden llevarla con un "santero" o "brujo" para que con un "ritual" la despoje del lesbianismo. Sí, he contado todo el corto, pero si le dais "fast foward" algo que os evitáis de ver. Sin duda el peor corto, totalmente inútil e innecesario. Posiblemente el que quiere representar una parte de la cultura cubana, como lo es la "santería" o "brujería" (que no es lo mismo, pero que muchos tienden a confundir y en el corto no queda nada claro), pero lo hace de la forma más paupérrima posible, cogiendo el tema del lesbianismo para poder llamar la atención y mostrar un "ritual" demasiado extenso y sin ningún tipo de interés.


A estas alturas y pasado ya "el jueves" y "el viernes", uno empieza a pensar que los "7 Días en La Habana" va por mal camino, sin embargo llega entonces la visión del único director cubano, Juan Carlos Tabío ("Fresa y Chocolate") con un "Dulce Amargo", que además de contar con la excelente actriz cubana Mirta Ibarra y el actor Jorge Perugorría, enlaza su corto directamente con el de Julio Medem e indirectamente con el de Benicio Del Toro. Aquí nos presenta una familia cubana, en dónde la mujer es la encargada de sacar la familia adelante (cosa muy normal por otra parte). Mirta es una mujer trabajadora, que además para poder suplir las necesidades de su familia se dedica a hacer dulces. No por ello el corto de Tabío es alegre, más bien está impregnado de una cierta amargura, de una realidad cubana, que viven muchas familias, de ahí que el corto sea "Dulce Amargo", de lo mejor de todo el global, posiblemente el más cubano.


Si no llega a ser por que el último corto del francés Laurent Cantet, "La Fuente" cierra notablemente con la odisea (rodado casi en clave de documental) de una vecindad que responde al llamado de una de sus vecinas que dice que en sueños se le apeteció la virgen y esta le pidió una fuente en su casa como altar y que debe de estar listo para esa misma noche que será coronada con una gran fiesta. Nos puede parecer el más absurdo, pero representa mejor la cultura religiosa de la mayoría de los cubanos, mejor que el "Ritual" de Noé. Además de la idiosincracia del cubano, que pese a no tener mucho se las arregla para conseguir lo necesario para ayudar al prójimo, sin pedir nada a cambio. Finaliza con una fiesta y como no puede ser de otra forma con música, esta vez música afroantillana (no se si sea "guaguancó", pero algo parecido seguro). Un buen cierre a lo cubano, que después de un bajón a "media semana", termina de la mejor forma posible.


Y para terminar, aunque he dicho que no es una gran película y que seguramente ninguno de sus cortos llega a ser memorable, "7 Días en La Habana" no está mal para verla una noche (o tarde) tranquila, en la comodidad de tu casa. Y tengo que insistir que si eres de los que Cuba y La Habana siempre le ha llamado la atención, seguramente no es de los mejores retratos, pero si es interesante verla desde los ojos de diferentes directores y nacionalidades. Yo, que como ya dije aún no viajo a La Habana, después de verla, más allá de su calidad cinematográfica, me quedé con las poder algún días pasar "7 Días en La Habana". Sin duda un ejercicio cinematográfico auspiciado por el ron "Habana Club" y que puede resultar un buen instrumento para atraer aún más turistas a Cuba. Notable.

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