martes, 9 de abril de 2013

LA PSICÓTICA "BILBAO" DE BIGAS LUNA


No soy acérrimo seguidor de Bigas Luna, la verdad, pero sin duda he visto numerosas películas de su filmografía. Me gusta lo erótico (posiblemente más aún que el porno), un arte que bien realizado puede "despertar al más muerto". El problema con lo erótico, es que a veces, el autor que lo lleva a cabo, se preocupa más en "provocar" por medio del "escándalo", que buscar la "provocación sexual" de los sentidos y creo que en eso se equivocó en varias ocasiones Bigas Luna. De todas formas, es muy dificl ser erótico y al mismo tiempo resultar, digamos que efectivo en lo que cuentas. Vamos, que aunque haya una diferencia, nadie se acuerda de la trama o la historia de la mayoría de las películas porno y lo que diferencia al cine erótico (además de que supuestamente no se presenta explícitamente escenas de penetración o similares), es que en el porno, la trama es tan secundaría que muchas veces ni existe, mientras que para que una película erótica pueda tener la categoría de "obra de arte", tiene que tener detrás de sí una buena historia... si no que le pregunten a Fellini.


De Bigas Luna (que nos dejó hace algunos días atrás) he visto las dos primeras películas de esa trilogía que formaban "Jamón, Jamón", "Huevos de Oro" y "La Teta y La Luna". La verdad es que con "Jamón, Jamón" me divertí bastante (sobre todo con el personaje de Jordi Mollà), pero ya con "Huevos de Oro" le perdí el interés, así que nunca llegué a ver "La Teta y La Luna". Como curiosidad se pude decir que tanto Jordi Mollà, Penélope Cruz ("Jamón, Jamón") y Javier Bardem ("Las edades de Lulú"), encontraron la alternativa actoral con Bigas Luna. De "Las edades de Lulú" (1990) no tengo un recuerdo firme de haberla visto completa (tenía 14 años cuando la estrenaron y no tenía edad para ver "cine erótico"), pero si tengo como ciertas imágenes en mi memoria (no sé si de algún programa de cine o de haberla pillado en la televisión). También tengo entre mis imágenes, una rubia Valeria Marini corriendo entre pastizales, perseguida por Jorge Perugorría. La que si vi en el cine, en el Festival de Cine Internacional de Puerto Rico, fue "La Camarera del Titanic" con la adorable Aitana Sánchez Gijón y que a mi me gustó más que el "Titanic" de James Cameron y protagonizada por Leonardo DiCaprio. También llegué a ver "Yo soy La Juani" y aunque no es un gran película, no me pareció tan mala como en un principio podría parecer y el retrato de una realidad actual de los jóvenes de extraradio (poligoneros) es bastante interesante y acertada. Nada más hay que darse una vuelta por una gran mayoría de programas de televisión (sobre todo en Tele 5), como para darle algo más de valor a la película de Bigas Luna. Eso sí,  aunque Verónica Echegui fue un grato descubrimiento, no se me pasa por la cabeza ver la secuela de "DiDi Hollywood", la última película realizada por Bigas Luna y dicen que la peor de su carrera cinematográfica.


Eso es lo que conocía hasta hoy de Bigas Luna, un director "enclavado" dentro del "cine erótico" y que no por nada se ganó un gran reconocimiento internacional. Ese reconocimiento le llegó básicamente en parte por que Marco Ferreri se fijó en la tercera película de Bigas Luna, "Bilbao" que llegó a ser exhibida en el Festival de Cannes de 1978. Para poder entender hoy en día el "éxito" de "Bilbao", hay que también posicionarla en su contexto histórico. Estamos hablando de una película de 1978, dos años después de la muerte de Franco y el comienzo de una "apertura" en España. "Bilbao" nos presenta a un psicópata, obsesionado por la fotografía y la "recolección" (fotográficamente) de objetos. Uno des esos "objetos de deseo" se presenta en la forma de una striper y prostituta llamada Bilbao. Su obsesión psicópata le lleva a secuestrarla, con un desenlace un tanto perturbador. Dicho psicópata vive con una mujer llamada María con la que lleva una relación de "odio" y "dependencia" con oscuros tintes sexuales, que no hacen más que reflejar el estado de desequilibrio que sufre el protagonista. Yo diría que casi el 90% de la película (rodada acertadamente en 16 mm) es narrada con la "voz en off" del psicópata. Las actuaciones no van más allá de varias escenas dialogadas y no son realmente el fuerte, que radica en las escenas eróticas y también provocadoras de la película. Hay escenas de masturbación femenina (incluso con un secador de pelo) que sin ser del todo explícitas, si tienen un alto grado de "provocación sexual"... esa que atañe directamente a los sentidos. Como las escenas de la obsesión de la leche derramada sobre la piel desnuda de las curvas de un cuerpo femenino. Sin duda, si lo que buscas es erotismo, lo encontrarás, pero como diría el propio Bigas Luna, "Bilbao" es seguramente su película erótica más "fría" y en dónde el sentido y finalidad del uso de lo erótico, resulta más perturbador y puede que desagradable. También ayuda, la elección de unos primeros planos cerrados y unos tonos lúgubres de iluminación, ademas de otros elementos algo más grotesco como un pez muerto con una salchicha en su boca o el degollamiento de un cerdo en un matadero. Es la conexión (ya por muchos estudiada) entre la excitación del psicópata entre el sexo y la sangre.


Me gusta mucho "Bilbao" por lo que tiene de provocador para la época, pero también me encanta la utilización de la "voz en off" (es un recurso que aunque muchos critican, a me gusta mucho, si está bien usado). Además, el erotismo está presente y se combina perfectamente con un tono de "cine negro" (tengo que ver "Tatuaje" basada en el personaje de Pepe Carvalho de Manuel Vázquez Montalbán, la primera película de Bigas Luna), haciendo que si bien, puede resultar que la trama o la historia no te lleve a un punto en concreto, si al menos despertará ciertas sensaciones (no del todo agradables). Lo que pueda resultar más impactante es que Bilbao está representada por la uruguaya Isabel Pisano (en su última película, sólo hizo cuatro), de la que el nombre me sonaba de algo. Con esto del internet, ya caí en cuenta que es una reputada periodista, corresponsal de guerra, entre otras cosas y que como escritora leí un libro suyo titulado "Yo Puta - Hablan las prostitutas", del que después hicieron una película con Denise Richards. Es sin duda el elemento más sensual y erótico de "Bilbao", la striper que baila "alocadamente" al ritmo de "I Feel Love" de Donna Summer.

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