miércoles, 18 de septiembre de 2013

CINE MEXICANO: NO SÉ SI CORTARME LAS VENAS O DEJÁRMELAS LARGAS


Aunque bien podría hablar de mi "amor" actual por el Real Madrid, no se preocupen que no voy a volver a hablar de fútbol. Este domingo fui al cine a ver una película mexicana recién estrenada (ya me perdí "Nosotros los Nobles", que es ha día de hoy la película más exitosa en la taquilla de México y parece que es bastante cómica) y que proviene del teatro, una adaptación de la obra del mismo nombre "No sé si cortarme las venas o dejármelas largas" y que además viene acompañada por los mismos nombres que la llevaron al éxito en el teatro. Dirige Manolo Caro en su debut cinematográfico y se acompaña con el mismo elenco actoral y el resultado es una muy buena comedia, una buena película y una aceptable adaptación del teatro al cine.


"No sé si cortarme las venas o dejármelas largas" empieza con una intro algo "atropellada" y es verdad que en clave cinematográfica, le cuesta coger el ritmo deseado. Muchos entienden que es un defecto de querer llevar el "teatro" al "cine". Teniendo en cuenta que el equipo artístico es el mismo de la obra teatral, tanto en las actuaciones como en la dirección, se nota que se trabajó más la película en clave "teatral" que en clave "cinematográfica", lo que puede al mismo tiempo ser un inconveniente y un acierto. El inconveniente es que en lo que tardas de meterte en la trama de la película, ves un poco "forzada" la actuación de los personajes. Parece que todo está sobreactuado, algo que para el lenguaje cinematográfico puede ser dañino, mientras que en el teatro, un medio más directo con el público y en dónde por la fisionomía del pabellón teatral, un actor tiene y debe de gesticular y proyectar más la voz, es lo adecuado. Así que la película empieza algo (tampoco hay que exagerar) sobreactuado, sin embargo una vez que las tramas y los enredos entre los personajes van adquiriendo fuerza y (sobre todo) comicidad, es cuando la sobreactuación puede jugar un punto a favor. También sabemos que la comedia, muchas veces tiende a "beber" de la sobreactuación para ser algo más efectiva. Dentro de esa sobreactuación "cómica" hay que destacar los personajes de Luis Gerardo Méndez (Lucas) y Ludwika Paleta (Nora), que son los que logran sacar más carcajadas del espectador. También hay que hacer mención a Mariana Treviño como Carmela (la secretaria del fiscal) que en un papel muy pequeño y marginal, logra tener una gran complicidad con el espectador. En general todo el elenco está a la altura, incluso invitándote a pensar ¡qué bien deben de actuar en la obra teatral! Hay que insistir en la idea de que son los mismos actores, un plus adicional que hace ver que cada uno de ellos conoce a la perfección a su personaje y logran sacar lo mejor de cada uno.



Aunque la película empieza "atropellada" y regresa 8 meses en el tiempo para aclarar lo acontecido en la breve introducción, todo el desarrollo de personajes y tramas, más subtramas, se va dando de una forma muy natural y visualmente agradable. Teniendo en cuenta que prácticamente toda la acción sucede en espacios reducidos de cuatro paredes y en un mismo condominio, el manejo de la cámara, más el diseño artístico y la fotografía, hace un conjunto bastante completo. Todo comienza cuando Félix, un ex-jugador de fútbol que acaba de sufrir una grave lesión que lo ha retirado del deporte, recién se muda a uno de los apartamentos libre. Es cuando, por su interés (fortuito) de conocer a sus vecinos, hace que todos ellos empiecen a tener una relación de vecinos, que hasta entonces era inexistente. Entre los vecinos de Félix encontramos a dos parejas, una formada por Julia (aspirante a cantante) y Lucas (diseñador de modas), que viven un joven matrimonio de conveniencia para ocultar la homosexualidad de él y otra pareja formada por Nora (ama de casa adicta a las "tvnovelas" y a los antidepresivos) y Aaron (desencantado con su matrimonio y su mujer) que buscan infructuosamente un hijo. Además de estas dos parejas, hay una quinta vecina interpretada por Rossy de Palma, que es un elemento más para dejar claro la admiración del director por Pedro Almodóvar, ya que hay varias referencias al "mundo almodovariano" (también palpable en toda la dirección artística). Félix, será el desencadenante de todo lo que sucederá en 8 meses y que desembocará en la "atropellada" situación del inicio. Además "No sé si cortarme las venas o dejármelas largas" viene acompañada de una banda sonora muy adecuada, con canciones muy "indies" y "ochentenas" (de la movida madrileña) que complementan todo el ambiente creado por el director.



Me ha gustado bastante "Las Venas" (como la llaman para acortar), teniendo en cuenta que no sabía nada de ella y que acudí al cine a verla por el interés de mi chica. Es una agradable "tragicomedía" con momentos muy buenos y para uno, que le gusta Almodóvar y el teatro, con notables "dosis" de ambos "mundos". Además, uno (aunque vaya acompañado de mi chica) no deja de ser "hombre" y otro aliciente para ver "Las Venas" son sus dos protagonistas femeninas: Ludwika Paleta y una guapísima Zuria Vega, que en la película "enamora" con sólo salir en pantalla. "No sé si cortarme las venas o dejármelas largas" es una "comedia" muy recomendable... ahora miraré si aún está en el teatro, para ir a verla.



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