viernes, 18 de abril de 2014

"EL CUERPO HUMANO NO ESTÁ HECHO PARA LOS AÑOS QUE UNO PUEDA VIVIR"


Un "jueves santo" para el olvido (o la memoria) según se mire. Aunque escribo estas letras desde México, el tiempo horario es el de España, lo que hace que este "post" sea fechado como un "viernes santo" de 2014. No se preocupen que no voy hablar de religión, ni siquiera de la "semana santa" que muchos estarán celebrando, ya sea "religiosamente" o en algún destino vacacional (normalmente la playa). Cuando ayer (hoy todavía en México) me desperté, me enteré de la noticia de que "Cheo" Feliciano había muerto en Puerto Rico en un accidente de tráfico. No soy muy "salsero", la verdad hay que decirla, pero aún sin yo quererlo, forma parte de mi vida (y también algo de mi forma de ser como puertorriqueño y caribeño). Es imposible, siendo puertorriqueño y haber estado viviendo en Puerto Rico, no saber quién era "Cheo" Feliciano y además saber algunos detalles de su vida. Es más, yo soy de los que consideran que Gilbertito Santa Rosa siempre se miró en el "espejo" reflejado como "Cheo" Feliciano. Si no ha quedado muy claro el punto, que Gilberto Santa Rosa es casi una "copia" de "Cheo" Feliciano. Tan sólo hay que escucharlos y para nada quiero "desprestigiar" a Gilbertito, con el que relamente me crié cuando con 15 años llegué a Puerto Rico. A mi "Cheo" Feliciano, me pillaba un poco lejos en el tiempo, pero no tanto a mis familiares, como podían ser mi madre, mis tías o mis tíos. Fue después con el tiempo, cuando uno va adquiriendo sus propios gustos musicales y además las comparte con amistades, que tenía un amigo (entre otros más) que le gustaba la música de la "Fania" y así poco a poco fui descubriendo quién era musicalmente hablando "Cheo" Feliciano. También numerosas veces lo veía en la televisión, ya fuera en espectáculos o en algún anuncio contra las drogas. A sido una noticia triste de escuchar y por eso hoy durante la mañana decidí acompañarla con la voz (además de la "salsa" cantaba muy buenos "boleros") de "Cheo" Feliciano, el que a todos llamaba "familia" y por eso era tan querido en Puerto Rico, además de ser reconocido en el mundo entero (la noticia de su muerte ha sido internacional).


Y así fue pasando el "jueves santo", entre música de "Cheo" Feliciano y algún que otro detalle, hasta que decidí sentarme a almorzar algo, mientas veía la televisión. Incluso me quedé algo traspuesto (dormido en el sofá) y hasta me moleste cuando mi perrita me despertó a ladridos, llamando y exigiendo mi atención. Fue entonces que apagué la televisión y regresé a mi computadora, al mundo de internet, para enterarme de la muerte de un grande. Para mi, sinceramente uno de los más grandes, y creo que uno de los escritores que en verdad iniciaron en mi una curiosidad por empezar a escribir. Ya no tanto el leer, que desde antes tenía un cierto hábito. Después de Gabriel García Márquez llegaron a mis manos otros tantos, pero sin duda el Colombiano, que nos ha dejado en México, fue el primer escritor que además de disfrutar leyéndolo me incitó a escribir mis propias historias. Relatos cortos, que empezaron siendo de "amor", con cierto costumbrismo y mucha fantasía, después fueron los guiones para mis proyectos de cortometrajes y cada vez escribo menos (bueno, si no contamos La Taberna como ejercicio de escritura), aunque sí puedo decir que tengo una "novela" terminada (con el "sueño" de algún día poder publicarla) y otras dos en proceso. Está claro que nunca llegaré a ser un Gabriel García Márquez, más que la imaginación, sé que me falta la disciplina y el talento real para escribir y expresar lo que tengo en mi cabeza. Pero aún así, sigo "escribiendo" y eso se lo debo a Gabriel García Márquez.


Lógicamente en La Taberna de San Kukas, hablo poco de literatura, de vez en cuando menciono algún que otro autor o libro, pero normalmente tiene que ver con alguna película que haya visto o algo relacionado. No es un "lugar" en dónde abunde la literatura, pero muchas veces he pensado que también podría tener cabida. La verdad es que me siento incapaz de hablar sobre "libros". Es mucho más fácil hablar y decir tonterías sobre algo tan banal como el fútbol o simplemente expresar mi opinión  sobre gustos cinéfilos o musicales. Pero, sin duda no puedo evitar mencionar la muerte de Gabriel García Marquez en La Taberna (aunque sea de forma compartida). No voy a decir que el primer libro que leí del "Gabo" fue "Cien Años de Soledad" por que mentiría, sé que es su libro más reconocido, pero yo personalmente le guardo más "cariño" (o nostalgia) a otros libros del "Gabo". Si mal no recuerdo (a veces mi memoria no acierta con la fechas y el orden cronológico) lo primero que leí de Gabriel García Márquez fue "Del amor y otros demonios" (1994), después le siguieron "El Coronel no tiene quién le escriba" (1961) y "Crónica de una muerte anunciada" (1981, que sinceramente me voló la cabeza). Le siguieron lógicamente "Cien Años de Soledad" (1967), entre "Memoria de mis putas tristes" (2004) y otras como "El Amor en los tiempos del cólera" (1985). Me faltan muchas más por leer que las que haya leído. Trataré de hacerlo según convenga. Trataré de adentrarme otra vez en ese lugar "mágico" que creó con Macondo, que para muchos es casi tan real como pueda serlo cualquier otra población del mundo. Los gobernantes de Latinoamérica deberían de ponerse de acuerdo y llamar a una pequeña localidad de cada país "Macondo", en homenaje a uno de los hombres que más en lato ha puesto el nombre de Latinoamérica en el mundo.


No puedo compartir aquí un libro de Gabriel García Márquez (más bien por derechos de autor) como si hago con las películas que veo o los discos que escucho. Hoy sólo puedo compartir la música de "Cheo" Feliciano y su "La Herencia" para también darle su merecido "homenaje". De Gabriel García Márquez me quedo con una frase de aquel primer libro que leí del "Gabo", "Del Amor y otros demonios" y que seguramente ahora, en el momento de su muerte, pueda ser un gran epitafio: "El Cuerpo humano no está hecho para los años que uno pueda vivir". Seguramente su mente que tantas obras nos ha dejado de legado estaba "lúcida", pero su cuerpo no aguantaba más. Yo le hubiera dado la mitad de mi cuerpo por tan sólo una "milésima" de todo su ingenio (y genio) literario.

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