martes, 29 de abril de 2014

EL "TRUCO" DE "LA GRAN BELLEZA"


Bueno, hay que empezar por decir que no es Fellini (la verdad es que para mi, ni se le acerca) aunque es obvio que "bebe" de él y aunque es verdad que el cine italiano (con Fellini a la cabeza) siempre ha gozado de gran aceptación en Hollywood (con varios premios Oscars a la "Mejor Película Extranjera"), tampoco creo que llegue a estar a la altura de películas como "Cinema Paradiso" o " La Vida es Bella" (la última película italiana en recibir el galardón). Pero una vez dicho esto, he de añadir que "La Gran Belleza" es probablemente la mejor película que he visto del pasado año (más si me dejo llevar por las 10 nominadas al "Oscar"), aunque también he de advertir (y reconocer) que es una de esas películas que se prestan mucho a que sean "extrapoladas", en el sentido de que o "la amas" o "la odias". Yo esta vez me voy a posicionar en "amarla" (pero con reservas... personales) y es que también una de las virtudes de "La Gran Belleza" es que se presta a que el espectador la perciba de diferentes maneras (es una película que seguramente haya que verla más de una vez y posiblemente cada vez que la veas, la sensación y la impresión sea distinta, dependiendo de tu estado de ánimo). No es una película "sencilla" en su guión, en lo que nos cuenta y prácticamente ahí radica toda la "genialidad" que uno le pueda percibir a la película de Paolo Sorrentino. Por mucho que el director de Nápoles haga un trabajo casi excelso y muy minucioso con la dirección de la cámara y de los actores, probablemente todo ese gran despliegue metódico y cinematográfico se hubiese quedado en nada y vacío de no estar respaldado por un gran guión. Un guión que como bien se encarga de decir (ya sea con letras o con voz) no se trata de "la muerte", se trata de "la vida".


Más allá de "la vida" y "la muerte" que nos quiere presentar Sorrentino (con la religión siempre muy presente), nos encontramos a una Roma estupenda, eternamente bella, como la que siempre nos quieren vender en las agencias de viajes, pero que los personajes que la habitan nos la "venden" como una ciudad en decadencia, aplastante y agobiadora. Incluso hasta "decepcionante". Muchos en un principio se cuestionarán por qué Sorrentino se encarga de presentarnos una Roma tan poco accesible para la gente común y corriente, con unos personajes que se mueven en las altas esferas de la sociedad artística e intelectual. Lo que al principio puede ser desmesurado y grotesco con la secuencia inicial de una gran fiesta de la "socialité", después a través de su protagonista, entenderemos por qué tiene que ser dentro de ese ambiente y además empatizaremos con el que pretende ser "el rey de lo mundano", un escritor metido a periodista, que goza de su fama y popularidad por un sólo libro escrito, que él mismo no lo tiene en la gran estima en que lo tienen los demás. Un hombre de unos 65 años, que dentro de su vida "mundana" se da cuenta que a su edad "ya no tiene por que hacer cosas que no quiere". Es en el personaje de Toni Servillo, como Jep Gambardella, en el que encontramos que toda esa "mundanidad" que le rodea está vacua y vacía y al final nos enteraremos que lo que anda buscando (infructuosamente) es "la gran belleza".


"La Gran Belleza" además de contar con unas imágenes potentes y cautivadoras, tiene en su guión muchas de las mejores frases que he podido escuchar en años. "Verdades como puños" que nos harán entender aún más el sentido de la película y también empatizar con ciertos personajes, aunque su "socialité" nos pille muy de lejos y eso hasta pueda alejar al espectador de lo que está viendo. Por eso digo que es una película que dependiendo de cada uno, puede llegar a ser "apreciada" o "detestable". Si vale una comparación, "La Gran Belleza" tiene muchas escenas de fiestas y excesos (a la italiana, eso sí, que tampoco es muy diferente) como también lo vimos en el "Lobo de Wall Street", la diferencia es que mientras los excesos de Scorsese no llevaban a ningún lado, por lo menos los excesos de Sorrentino vienen acompañados de momentos más terrenales que nos ayudan a entender mejor lo que está pasando. O simplemente será que me gusta más la crítica que hace Sorrentino que la banalización de Scorsese.


Como dije, dentro de "La Gran Belleza" que nos presenta los grandes palacios, estatuas y monumentos de la ciudad de Roma y la gran clase de "artistas y culturetas", tiene grandes momentos de lucidez que te llevan a degustar aún más todo lo que ves y lo que nos cuenta. Es una historia melancólica, que para los que nos gusta la melancolía, les resultará melancólicamente bella. Hasta la película hace una gran apología de la melancolía, evoca recuerdos y hasta "reniega" de sueños que no se llegaron a cumplir o se quedaron a medias. Puede que tal vez sea un poco excesiva en su metraje (2 horas 20 minutos), pero para mí, después de vista, se me hace imposible saber que parte o secuencia quitaría para hacerla más ligera. Hasta la escena de la la jirafa es esencial para el final de la película. Aunque el personaje principal acapara todas las miradas, que se centran en un rostro "acartonado" (lo más Fellini de la película) que con poco dice mucho, también hay que destacar el resto del reparto, con personajes que "adornan" perfectamente lo "mundano" que quiere el director representar de la cuidad de Roma. "La Gran Belleza" es un acierto en la mayoría de sus decisiones, hasta incluso en el hecho de que se pueda sentir "distante" (algo que también la hace no llegar al nivel de las película citadas al principio). Tiene mucho sentimiento, pero es verdad que también anda escondido en los recovecos de la película, como si estuvieran escondidos en las viejas ruinas y palacios de Roma. Casi es de esas películas que te invitan a pensar que tiempos pasados fueron mejores y que lo más sentimental de uno, está en sus recuerdos, en la infancia y en su propia melancolía. "La Gran Belleza" es una "gran" película, que si bien trasmite "belleza", no es tampoco lo que nos quiere ilustrar. Va más allá de las apariencias y nos deja claro que en la vida, como en el cine (o en la magia), todo se trata de un "truco".

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